Qué ha pasado, en corto
El 26 de octubre, Adam Mosseri, el jefe de Instagram, dijo en un pódcast lo contrario de lo que repetía en 2024: ahora el vídeo largo, de hasta 90 minutos, es su apuesta. ¿El motivo? La tele. La gente ve YouTube en el salón, e Instagram quiere ese rato de sofá.
¿Tengo que ponerme a grabar vídeos de una hora?
No. Y conviene decirlo claro por dos razones. La primera: de momento Instagram no paga por esos vídeos. La segunda: está en prueba, con pocos creadores. Para una pyme, grabar largo porque sí es tirar la tarde.
La jugada que sí te sirve
Hay una idea que sí merece la pena robar: un vídeo largo no es un vídeo, son veinte. Graba una vez lo que ya haces —una clase, un "cómo se hace", el caso de un cliente— y de esa grabación sacas el vídeo largo y un puñado de cortes que llevan a él. Lo que vendes no son las visitas de cada trozo, es el alcance de todo junto.
Tres cosas para esta semana
Una: no cambies tu plan de contenidos por un titular; sigue haciendo tus Reels. Dos: cuando grabes algo bueno, guárdalo entero por si esa prueba llega a España, así ya tienes material. Tres: acuérdate del consejo de Mosseri para que te vea gente que no te sigue: lo que más pesa es cuánta gente reenvía tu publicación por cada una que la ve. Haz cosas que apetezca mandarle a un amigo por privado.

